lunes, 29 de septiembre de 2014

Perfecta imperfección

Él no dedica canciones. Ni escribe poesía. No es aquel hombre romántico que regala flores, bombones o cualquier otro obsequio que dicten las películas de amor. Es posible que se ría de las cursiladas de otros, y seas tú quien decida los lugares de encuentro. Y no te sorprendas si los celos no consiguen alterarle.

Él es así. Despreocupado, pero atento. Un caballero, sin ser príncipe.

Pero, también un refugio en el que abrigarse las frías noches de invierno. El oasis en el que resfrecarse los cálidos días de verano. La musa que te inspira para perderte entre palabras y cantar sin darte cuenta. El jazz que te embriaga e hipnotiza. El genio que convierte las horas compartidas en segundos. Aquel que inmortaliza pequeños instantes en una simple foto.

Son unos brazos que te agarran por sorpresa. Unos labios que buscan los tuyos cuando no son esperados. Unos ojos que te observan detenidamente, como si desearan grabar aquellos nimios detalles que te hacen sentir única.

Él es aquel hombre que te quiere.