Mirar y nadar en unos ojos. Ver chispas que nunca antes habías apreciado. Que no sabías ni que existían. Entrelazar tus manos con aquellas que menos esperabas. Convertirte fan de una sonrisa. Descubrir la sinceridad en una persona. Y pensar que sí, que todo es posible.
Sentir un ejército de hormigas recorrer tu estómago. Abrazar el escalofrío que tu cuerpo experimenta al verlo. Pensar en un futuro, que se convierte en presente cuando te susurra 'te quiero'. Acariciar su rostro. Jugar con su nariz. Cepillar su pelo con tus dedos. Saber que en sus pensamientos tú eres la protagonista.
Adorar su ternura. Maravillarte por su independencia. Querer disfrutar de él a todas horas. Sonreír al echarle de menos. Darte cuenta de lo que nunca fue y ahora es. Llorar y reír, al mismo tiempo, de felicidad.
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